Como si fuera ayer, hoy recordamos a nuestros hermanos periodistas policiales Eduardo de la Piniela (Diario de marka) y a Jorge Sedano (Diario La República), miembros del Círculo de Periodistas Policiales del Perú hoy APEPOL, quiénes con otros colegas y un guía de la zona, fueron cruelmente victimados con la modalidad del linchamiento, por comuneros de la localidad de Uchuraccay de la Provincia de Huanta-Ayacucho.
SANTUARIO DE UCHURACCAY EN HOMENAJE DE LOS PERIODISTAS
Aquel 26 de enero de 1983 acompañaban a Eduardo y Jorge, los periodistas: Pedro Sánchez (Marka), Willy Retto y Jorge Mendivil (del Observador), Amador García (Semanario Oiga) y de Ayacucho Félix Gavilán y Octavio Infante; además del guía Juan Agumeda.
Han transcurrido 26 años de aquel fatídico acontecimiento criminal que tiño de duelo a la Prensa Peruana, cuando los recordados hombres de prensa en su afán de hallar la verdad de los hechos sobre la muerte de elementos subversivos por comuneros del lugar, que empero sospechaban de los autores como posibles miembros de las Fuerzas del Orden; es que decidieron viajar hacia la comunidad de Huaychao, sin tener conocimiento que miembros de la Marina ya habían visitado, por aire, la localidad de Uchuracay dejando consignas a los campesinos "Que los amigos vienen por aire y los enemigos llegan por tierra", y los habían azuzado a eliminar a cualesquier extraño que lleguen por esos lugares. lo cual dio origen al linchamiento de los periodistas y a su guía utilizando palos y machetes.
El crimen quedó impune y sólo se condenó a tres comuneros que fueron sindicados como los autores directos del asesinato. No se castigó al personal castrense que instigaron a los hechos, ni al General Clemente Noel, quién obstruyó la acción de la justicia y fue responsable de una estrategia antisubversiva que alentó la participación de las comunidades de Ayacucho en las ejecuciones extrajudiciales a presuntos senderistas. Además, las investigaciones policiales y judiciales presentaron deficiencias, muchos de los testigos y presuntos responsables que se habían autoinculpado, desaparecieron o fueron asesinados en circunstancias sospechosas. Otros testigos fueron amenazados para que no declaren o para desinformar a los magistrados.
En marzo de 1987 sentenciaron a los comuneros: Dionisio Morales, Simeón Aucatoma y a Marinao Ccasani a 10, 8 y 6 años de penitenciaría respectivamente, con el atenuante de sus responsabilidades de ser "semicivilizados", y de la instigación que fueron objeto los campesinos por parte de las Fuerzas del Orden.
Hoy en día, familiares y amigos de los desaparecidos rendimos homenaje en Lima y Ayacucho a "Los Periodistas Mártires de Uchuraccay", y aún exigimos justicia a las autoridades de las impunidades que se dejaron de lado en el esclarecimiento total de este horrendo crimen a inocentes víctimas, hombres de la pluma que sólo encontraron la muerte en su afán de hallar la verdad; y que hoy en día, seguimos exigiendo la verdad de los hechos que éllos no pudieron concluir.